jueves, 3 de julio de 2008

Patrimonio y Sociedad Civil en el aniversario de Santa Rufina


Cultura es todo aquello en lo que los ciudadanos reconocen sus "señas de identidad" y patrimonialización es el proceso mediante el cual los ciudadanos hacen suya la cultura. La sociedad civil, cuando se identifica con esos valores identitarios, se apropia del patrimonio porque les define a ellos, reencontrándose. Este tesoro de identificación con el patrimonio es el que se consiguió gracias a la adquisición de la Santa Rufina de Velázquez el pasado 4 de julio de 2007. Para que esto llegara a producirse, colaboraron de una manera activa tres agentes necesarios y fundamentales en la gestión cultural, a los que hay que rendir público tributo:
La sociedad civil representada en la exigente y eficaz asociación Velázquez por Sevilla, la ciudad personificada en su delegado de cultura Juan Carlos Marset, intelectual visionario y sensible, que dio a Sevilla lo mejor de sí mismo y cuyo recuerdo y "buenas prácticas" en su gestión no dejamos de recordar. Y finalmente Abengoa, que en un ejemplo de responsabilidad social, devuelve a la ciudad patrimonializado el bien cultural: La Santa Rufina capitalizada ya por todos los andaluces. A esto añadimos ahora la Vista de la ciudad de Sevilla más espectacular que se pintó nunca en nuestro Siglo de Oro. Colorario de tipos, figuras y paisajes en los que los sevilllanos reencuentran a su ciudad y a sus señas de identidad. Un momento en el que la urbe fue puerto y puerta del Nuevo Mundo, ejemplo de la pujanza que tuvieron los galeones en la Carrera de Indias y, sobre todo, espejo de la ciudad ante Europa. Este lienzo ya es de todos los andaluces y contextualizará los antecedentes y consecuentes de Velázquez en la ciudad que lo vio nacer. Nuevamente Abengoa, en su apuesta por el desarrollo sostenible, consigue que la sociedad se beneficie de su sensibilidad, encauzada más que nunca en la apuesta por la cultura y por la identidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Preciosa vista de Sevilla, tan fotogénica ya entonces. Me quedo con la dirección del blog y volveré. Saludos.
Carlos

letrado Pérez Martínez dijo...

Que pena que ya no exista el castillo de San Jorge de Triana.